Los tercos

​El problema de los tercos es que son tan tercos que apenas llegan a conocer de su terquedad, o por lo menos así lo percibo por unos instantes y luego pienso que a lo mejor su terca obstinación es una quimera de mi percepción, que es posible que no sean tan tercos. Seguidamente me pregunto algo así como quién se inventaría la palabra terco. A la mente me vienen individuos que no han conseguido sus propósitos para con lo otros y de ahí lo de “eres un terco”. 

Si bien hoy en día el calificar a alguien de terco denota cierta desgracia para el que recibe el calificativo dudo mucho que en sus orígenes fuera así; hoy día decirle a alguien de su terquedad es tomado poco menos que como un insulto. Para entender lo escrito mi cabeza intenta recrear una escena en la que alguien intenta convencer de algo a otro con fines poco buenos para el segundo, éste, sabiendo de que el primero quiere embaucar le en nada bueno desiste hasta la saciedad; el primero dice del segundo “eres un terco”. La terquedad se me antoja un invento endemoniado. 

¿Porque, que es la terquedad sino un método de defensa? ¿que sentido tendría de no ser así? ¿a caso uno se mantiene firme en su determinación ante lo malo? Obviamente no, uno no se desea mal alguno para si. Creo decir que no existen personas tercas, sino más bien personas interesadas.