Peces que desaparecen del acuario

Te compras con la ilusión de un niño un bonito acuario y lo decoras acorde; con sus rocas, algas y demás. Un buen filtro para el agua, no sea que se te mueran los peces y cargas con todos los complementos habidos y por haber para que a tus peces no les falten de nada. Por último haces la selección de peces que más te gustan; todo perfecto. Pasan los días y disfrutas mirando a tus pececillos nadando en ese fantástico acuario que le has montado. Pero al cabo de un tiempo te quedas mirando a la pecera fijamente, sabiendo que algo se te escapa pero sin saber que es, y de repente caes en la cuenta, ¡te falta un pez! Te preguntas ¿cómo es posible? No tienes gato ni ningún otro animal deseoso de comerse a tus peces. Revisas el filtro porque cómo has visto Buscando a Nemo te acuerdas de cómo se la ingeniaron para poder escapar, pero no, tu pez tampoco se ha quedado atascado en el filtro. Por descontado descartas que el pobre pez haya pegado un salto a lo Flipper y esté agonizando por los suelos, más que nada por que la pecera tiene tapa. Así pues, te quedas con un palmo de narices y sin saber que ha pasado con tu pez desaparecido.

Pasan los días, las semanas y los meses y cada día cómo el primero te quedas mirando un rato la pecera anonadado y disfrutando de ella. Y de repente otro día cualquiera… ¡Vuelve a ocurrir! Te quedas otra vez mirando a la pecera cómo el que mira algo extraño por primera vez ¡Demonios, te falta otro pez! ¿Cómo es posible? ¿Acaso alguien está entrando en tu casa para robarte los peces? ¿O se trata de alguna macabra broma que tu novia te esta gastando? Bueno,  la última pregunta es fácil; no tienes novia. Y quien diablos iba a entra en tu casa para robarte los peces. No es posible. Después de rebanarte los sesos intentando descubrir este enigma, te acercas a la tienda de mascotas para adquirir el par de peces que te faltan sin atreverte a contarle lo ocurrido al tendero, no vaya a ser que piense algo raro de ti.

Peces sustituidos pero no tu mosca detrás de la oreja que revolotea zumbándote el oído cómo nunca lo había hecho una mosca. Pero pasan los días y entre la rutina asquerosa del día a día y la satisfacción que te da el ver que tu acuario recobra la normalidad, hace que el zumbido vaya desapareciendo hasta caer en el olvido. ¡No! ¿No puede ser! Al cabo de unos mese te das cuenta que te ha desaparecido otro pez! Es en ese momento en el que das cuenta de lo ocurrido cuando empiezas a cuestionarte tu cordura. ¿Me estaré volviendo majareta? Es la pregunta del millón que se te pasa por la cabeza una y otra vez mientras te quedas anonadado mirando el acuario, y de repente, como el que ve fugazmente un cometa de reojo, te parece a ver visto algo moverse en esa roca que metiste para decorar tu precioso acuario.

Te quedas fijamente mirándola y ¡ZAS! ¿Que es eso que serpentea por la roca? Eso no lo has metido tu a sabiendas. Raudo y veloz como el viento te apresuras a sacar la roca de la pecera y con el martillo de bricolaje, aquel que te compraste auto convenciéndote de que lo usarías a menudo, empiezas a golpear la roca con la esperanza, y temor, de descubrir lo que allí se esconde. Cual es tu sorpresa que lo que aparece de entre los trozos de roca es ¡un gusano de lo más raro que has visto en tu vida! Un bicho asqueroso de de ocho centímetros de largo, con unas antenas largas y puntiagudas, y lo peor de todo, ¿un par de colmillos aserrados y en forma de pico! De repente caes en la cuenta, ¡esa cosa se ha estado comiendo a tus peces!

La verdad es que esto que acabáis de leer bien podría pasar por una mentira de lo más absurda e increíble, pero e verdad. Es lo que le paso a un usuario de imgur y podéis ver las fotos del terrible gusano picando AQUÍ 😮

Domingo de pesca “Es Carnatge”

[singlepic id=1554 w=320 h=240 float=left]Para este verano he decidido recuperar una afición que con el pasar de los años perdí. Es uno de esos pasatiempos de fin de semana que de niño se suele hacer mucho, por lo menos si tienes la suerte de vivir en una zona costera o de playa y si tienes las dos ya eres un afortunado. Me refiero a la pesca. Todavía me acuerdo como si fuera ayer de los sábados en los que con mochila a cuestas (la del cole), un par de bocadillos, una botella de agua, una toalla y los utensilios varios dignos de un buen sábado de playa, mi amigo de la infancia, ese que parece ser tu hermano mas que amigo y yo, cogíamos rumbo hacia alguna buena entrada de mar por la zona de Son Veri Nou y Cala Brava, hoy en día reserva marina de la Bahía de Palma. Caña de mano, gafas, aletas, tubo de respirar y de vez en cuando algún tridente por si acaso, eran nuestro utensilios dignos de un buen día de playa, mas de un púlpito se dejo caer en nuestras manos inocentes. Buenos recuerdos. Como de costumbre el tiempo pasa, te haces mayor y por algún motivo empiezas a dejar de lado esas costumbres y aficiones que tanto te gustaban, supongo que el trabajo y las obligaciones de la vida adulta tienen mucho que ver.
Pues ni corto ni perezoso he decidido retomar esa pequeña afición que de niño tantos buenos sábados me dio pero esta vez de forma un poco mas legal. Equipo; caña, carrete, caja de pesca y aparejos varios. Un par de vídeos de YouTube y como no, la licencia de pesca recreativa. Esto es todo lo necesario para pasar un domingo de playa, que de seguro es la excusa mas que la afición.
El domingo pasado empece a practicar de nuevo mi afición de niño y me dio por ir a Es Carnatge por recomendación del dueño de la tienda donde me compre todo el material. Una zona que es muy transitada ya que posee un “paseo” muy bueno, por contra sus playas esta casi desérticas, algo que me gusta. La verdad es que no pesque nada, pero como ya dije, es mas la excusa que la afición.
Y como de costumbre os dejo unas fotos tras el salto.
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Un día en el acuario

[singlepic id=826 w=320 h=240 float=left]La verdad es que nunca había visitado un acuario, en parte por que no teníamos ninguno en la isla, Mallorca. Esto ya no es ningún problema, ya que desde hace unos años ( creo que 3 ) tenemos Palma Aquario. Este se encuentra en Can Pastilla, una zona muy turística, lo que te hace pensar que esta estratégicamente situado. La verdad es que es así. El acuario esta diseñado de principio a fin para sacarle el máximo rendimiento al visitante. Empezamos por la taquilla, si no eres residente es posible que se te antoje caro. Lo siguiente que nos encontramos es la foto de rigor, que aunque no quieras te la sacan por si acaso al final del recorrido cambias de opinión y desembolsas esa cifra desorbitada que piden por una fotografía impresa. Una vez dentro nos encontramos con unas peceras en las que se pueden ver los típicos peces que veríamos en cualquier cala de la isla en la que practicáramos snorkel. La primera impresión mala. La cosa mejora al ir avanzando aunque no mucho. Los peces cada vez son mas exóticos y solo salva la situación un par de peceras grandes con numerosas especies nadando en círculos. Por cierto, no esperéis ver grandes escualos… Al salir a la zona al aire libre nos encontramos con, si, ¡bingo! la foto que no quisiste que te tomaran al principio. El recorrido sigue por los jardines con algunas peceras más y de nuevo el acuario nos ofrece, por otro módico precio la posibilidad de darnos un chapuzon, en una piscina de 50 centímetros de profundidad, junto a unas rayas. Al terminar el recorrido zona de recreo infantil con terraza bar para los adultos, como no. Para rematar la faena te obligan a para salir del recinto a recorrerte la tienda con todo tipo de souvenirs. En fin, un acuario turístico. Las fotos tras el salto.

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