El lapsus “Cospedal”, o lapsus del que miente

Es obvio que todo aquel que miente es conocedor de la verdad -la RAE no deja dudas; 1. f. Expresión o manifestación contraria a lo que se sabe, se cree o se piensa.– y que los motivos para mentir son la necesidad de esconder dicha verdad para beneficio propio o ajeno según el caso; el típico “yo no he sido”, la falsa promesa que nunca se cumple, etcétera. El problema que acarrea a todo mentiroso compulsivo es precisamente el ser conocedor de la mentira y por lo tanto de la verdad y eso al final pasa factura, lo que conocemos por “un lapsus”.

Y es que la mente de una persona mentirosa ha de hacer un sobre esfuerzo. Tiene la ardua y costosa tarea de ordenar a sus cuerdas vocales entonar palabras que en su cabeza sabe que no son ciertas. Con los años se puede lograr controlar pero suelen quedar secuelas como por ejemplos un “tic” delatador en el ojo.

Y si no quedan secuelas directamente se corre el riesgo de cometer más tarde o más temprano fallos en el procesamiento celebrar encargado de ordenar a las cuerdas vocales entonar las palabras adecuadas.

Puedes pensar que esto es un fallo aislado o incluso un montaje. Sólo puedo decirte mi querido amigo que no es un hecho aislado. Se repite.

Autor: Patrick

Me gusta las buenas películas; que cada vez hay menos, el deporte; lo practico asiduamente, sobre todo los programas de Les Mills, y claro, escribir en mi blog.

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