Las consecuencias del ataque al Charlie Hebdo

Los sanguinarios asesinatos cometidos en la sede del Charlie Hebdo, injustificados, traerán más consecuencias que la muerte de sus dibujantes y director. Este terrible acontecimiento que no merece sino la más contundente repulsa a causado en la población francesa una conmoción que difícilmente podrán olvidar y de lo que sacarán buen provecho algunos partidos políticos a su manera.

El “espectáculo” está servido. Hemos podido ver las terribles imágenes de uno de los asesinos rematando a un policía que yacía en el suelo abatido a tiros pidiendo clemencia que no recibió, mientras el ejecutor lanzaba alaridos al aire de “Ala es grande” recordándonos lo imposible que es razonar con todo fanático religioso. ¿Quién no se sentiría aterrado ante semejante acto de sinrazón? ¿quién no se ha podido imaginar paseando por la calle y convertirse de forma fortuita en protagonista de semejante drama? La histeria colectiva está servida y no se le puede achacar toda la culpa a la masa, porque para eso tenemos a los medios de comunicación que se encargan de mantenernos “alarmados” e “histéricos”. Aunque está claro que lo raro sería no tener algún tipo de “respeto” por lo ocurrido en París.

Ahora es el momento de tomar medidas, dicen algunos. Medidas, argumentan, encaminadas a protegernos de los yihadistas radicales pero en especial, y aquí lo recalcan extremadamente bien con el fin de magnificar y justificar sus actos, como las del primer ministro francés que ha dicho que estamos en “una guerra contra el terrorismo, contra el yihadismo, contra el Islam radical, y contra todo lo que buscar acabar con la fraternidad, la libertad y la solidaridad”. A lo que tendríamos que preguntarnos ¿tres individuos armados con fusiles convierte París en zona de guerra? Es imposible que sea una guerra porque los que dispararos sus armas en la sede del Charlie Hebdo no son combatientes de ningún Ejército. Utilizar un fusil de asalto para disparar a civiles no te convierte en soldado de ninguna causa. No es un acto de guerra, como afirman intelectuales despistados o desquiciados por el dolor como Sami Naïr, y la solución no pasa por poner a trabajar a los ejércitos, sino a las fuerzas de seguridad y los servicios de inteligencia. He aquí un a terrible consecuencia a las muertes, declarar la guerra a un enemigo inexistente.

Es ahora que oportunistas como Netanyahu se apresurara a reiterar que los países occidentales no se enteran de lo que está en juego y cuál debe ser la respuesta. “El terror de Hamás, Hizbolá, ISIS y Al Qaeda” no acabará “hasta que Occidente luche contra él físicamente, en vez de luchar con argumentos falsos”. También ha dicho que “el auténtico objetivo del terror islámico es destruir nuestras sociedades y nuestros países. Acabar con nuestra cultura, que se basa en la libertad y una cultura de la libre elección e imponer en su lugar una dictadura fundamentalista”. Estas declaraciones atienden a todas luces a hacernos creer que el colonialismo Israelí forma parte de las costumbres occidentales, intentando así una vez más justificar las barbaries que el y los suyos llevan cometiendo desde los años 50 en Palestina.

Hoy, Domingo 11 de Enero del 2015, habrá en París una manifestación por la Libertad de Expresión. La lista encierra todas las ironías posibles. Estará el primer ministro turco, Ahmet Davutoğlu, de uno de los países que más periodistas tiene encarcelados. Estará el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, denunciado por imponer una visión autoritaria antiliberal en el país. Estará el ministro de Exteriores ruso, Sergei Lavrov, de un Estado que detiene a los activistas de la oposición que se manifiestan en la calle. Estará el ministro israelí de Exteriores, Avigdor Lieberman, que no sólo apoya la ocupación militar de Palestina, sino que considera unos traidores a los representantes electos de los palestinos de Israel.

Por supuesto también estará nuestro presidente de gobierno, Mariano Rajoy, que no desaprovechará la ocasión y apoyará con argumentos a la libertad y seguridad en el Parlamento una ley que aumentará el castigo económico (porque la Constitución no le permite aumentar el castigo penal) a los que luchan contra su política en la calle. Y que ahora aprovechará la matanza de París para reformar el Código Penal y reinterpretar a su gusto el concepto de terrorismo. Pobres de los que creen que sólo se utilizará contra los que quieran cometer atentados.

Es ahora que todos esos partidos y gobiernos que se llenan la boca con elogios a la libertad de expresión utilizarán la barbarie cometida en el Charlie Hebdo para modificar a su antojo y añadir nuevas reformas y leyes que no harán mas que recortar si cabe aun más las libertades que hasta ahora tantos esfuerzos nos ha costado conseguir. Por eso, y por el aprovechamiento de los crímenes por la extrema derecha europea, Bernard Holtrop, dibujante de Charlie Hebdo conocido como Willem, ha escrito que le dan ganas de vomitar sobre esos nuevos y supuestos aliados frente a los asesinos.

Testo inspirado en El Partido de la Venganza

Autor: Patrick

Me gusta las buenas películas; que cada vez hay menos, el deporte; lo practico asiduamente, sobre todo los programas de Les Mills, y claro, escribir en mi blog.

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