La norma

Normas, nos enseñan desde niños, cuando apenas poseemos raciocinio, a respetarlas y acatarlas. Nos inculcan a aceptar que son necesarias sin tan siquiera cuestionarlas, y por muy injustas que puedan ser una vez que llega el raciocinio en la mayoría de casos es demasiado tarde para enmendar el error. El adoctrinamiento, el ejemplo a seguir a cumplido demasiado bien su cometido. La existencia se basa en “blanco o negro” sin posibilidad de más matices que puedan decorar tan corta vida. Por suerte para éste ser su estado de consciencia es tan bajo que no concibe su vida de otra forma, no ve otros matices, es así porque así lo dicta la norma, por lo tanto es feliz. Será incapaz de tomar una decisión que se escape de la norma aprendida y por muy descabellada que sea la decisión seguirá adelante con ella hasta sus fatales consecuencias simplemente porque es incapaz de pensar más allá de la norma aprendida. Sentirá frustración, rabia y un cúmulo ingente de sentimientos negativos pero no sabrá por qué, incluso puede que los asocie a la decisión tomada reforzando así aun más su convicción de que está en lo correcto. En el fondo es afortunado.

Algunos pasan su infancia sin pena ni gloria intentando comprender las normas, cuestionándose el “blanco o negro”, pero sin poder darles solución en parte debido al nulo estimulo ofrecido por sus educadores por razones obvias; ellos seguramente tampoco las tuvieron. Van creciendo sin más. Hacen todas las tareas que las normas dictan gusten o no y aunque son capaces de disfrutar de sus cometidos sienten que alguna pieza no está en su sitio, aunque son relativamente felices, o por lo menos así lo creen, sufren con frecuencias algún que otro vacío emocional, incluso en ocasiones llegan a cuestionarse a sí mismos como si fueran ellos el error, como si esa pieza que falta fuese una tuerca en sus cabezas que les impide ver que la norma no se equivoca. Pero llega el día en que descubren que el error está en la norma y no en ellos, que no todo es “blanco o negro” sino un repertorio inmenso de colores y matices. Aprenden que las acciones que cometen día a día, que los actos acontecidos por las decisiones tomadas a encaminar sus vidas salen de ese cerco que rodea al “blanco o negro”.

No es fácil, no debe de ser fácil vivir así. Expuesto constantemente a seres que viven y se rigen por la norma, a sus miradas insidiosas, a sus críticas perniciosas, a sus comentarios impertinentes, a su rechazo social. No debe ser fácil pero seguramente son suficientemente capaces de soportarlo, como dice la frase “La verdad os hará libres”. Si tú felicidad está en juego, no lo dudes, no recurras a la norma.

Imagen destacada de Lápices Blancos

Autor: Patrick

Me gusta las buenas películas; que cada vez hay menos, el deporte; lo practico asiduamente, sobre todo los programas de Les Mills, y claro, escribir en mi blog.

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