La Cantina de Nimo’s #Mallorca

Por costumbre soy una persona que no le gusta llegar tarde cuando ha quedado con alguien. Es mas, siempre llego muy con mucho tiempo de antelación, y el otro día no fue una excepción. Llegué al punto de encuentro, el centro comercial OCIMAX de Palma de Mallorca, como tres cuartos de hora antes de lo acordado, a sabiendas de que la persona con la que quedé no se caracteriza por su puntualidad. Preguntándome qué hacer para no esperar tanto tiempo en la calle decidí lo que el resto de mortales haría en mi lugar -o por lo menos una gran mayoría-, decidí meterme en alguno de los bares que el centro comercial dispone. El elegido fue la Cantina de Nimo’s.

El porqué fue elegida también responde a la obviedad anterior, su fachada es de las que están tan cuidadas, con tanto detalle y tan atractivo, que el producto que te puedan llegar a servir dentro queda relevado por completo. Y si la fachada exterior estaba cuida sobremanera, en el interior no faltaba detalle alguno que no te hiciera pensar en lo cuidado que está todo. Mobiliario nuevo y bastante elegante, numerosos cuadros en las paredes sin llegar a sobrecargar el ambiente, hasta los camareros -un chico y una chica de no más de 25 años- lucían uniformes acorde, por no mencionar la buena presencia de ambos -jóvenes, delgados y todas las bondades que puede ofrecer la juventud-.

La verdad es que nada más entrar me encontré realmente cómodo, incluso esa masificación que tanto odio era inexistente; cuatro y cinco personas ocupaban no más de tres mesas, algunos acompañados por ordenadores personales que no se caracterizan por ser baratos. Me dije a mi mismo ¡bien! aquí no se está nada mal. Así que pedí un tónica, me senté en una mesa pequeña y alta acompañada de dos taburetes, para que ocupar una de cuatro con sillas normales estando solo, me dije, y me dispuse a leer el Última Hora, un diario autóctono.

La verdad es que así como iban transcurriendo los minutos miraba a mi alrededor y aunque por la acera se podía ver a multitud de personas caminado, el interior de la Cantina de Nimo’s continuaba prácticamente igual; tres o cuatro mesas, cinco o seis personas y alguna con su ordenador personal nada barato. Empecé a sentirme incomodo, pero no esa incomodidad que da el estar en un sitio feo, lúgubre atestado de gente, no, más bien la incomodidad que da la sensación de que algo se escapa al entendimiento. En fin, seguí leyendo el diario, más que nada por hacer algo, ya que en el que pude coger de información ofrecida… poco.

Llegó la hora de partir y como no soy de los que le gusta esperar en la mesa a que te traigan la cuenta me levante para dirigirme a la barra con la intención de pagar lo consumido; una tónica. Detrás de la barra se encontraba la chica, por lo que deducí que ella sería la ayudante de camarero, muy típico marca España, amablemente le pedí la cuenta. Es ese momento, en el que me dijo cuál era mi deuda por haberme sentado en el interior del local, haber leído un diario insustancial y haber tomado una tónica, fue cuando entendí porque todo estaba tan cuidado, porque apenas entraba gente y la poca que había en su interior manejaban ordenadores caros, porque hasta los camareros lucían un aspecto impoluto, se despejaron todas mis inquietudes; me cobraron por un tónica 2,25 euros.

Autor: Patrick

Me gusta las buenas películas; que cada vez hay menos, el deporte; lo practico asiduamente, sobre todo los programas de Les Mills, y claro, escribir en mi blog.

Deja un comentario, gracias.

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s