Mis vecinos los choni y cani

He caído en la desgracia que supone tener unos nuevos vecinos de esos que pertenecen a ese nuevo fenómeno al que se le conoce por choni/cani. No puedo continuar sin dejar claro que no he tenido ningún interés en adentrarme en él, aún siendo conocedor de mi error por ello. Es necesario indagar en estos movimientos sociales por muy extravagantes que parezca a fin de comprender en qué sociedad vivimos. Tarea pendiente. Dejando ésto claro, lo que si empiezo a conocer de ellos es su peculiar manera de debatir cualquier los quehaceres cotidianos, sus costumbres hogareñas, su horarios… todo un estudio de campo que no he pedido pero que me lo tengo que tragar con papas.

La primera noche que pasaron en el que es su nuevo y actual hogar fue sin duda la más tranquila hasta la fecha, cosa muy distinta del primer despertar en que ya se vieron maneras de choni/cani. Al parecer el despertador por razones desconocidas no sonó y él llegaba tarde al trabajo. Los gritos que se propinaban mutuamente semejaban más a la pelea de dos desconocidos que por razones poco lógicas se odian a muerte que de una pareja de novios a la que el despertador le ha jugado una mala pasada. A eso hay que sumarle el inconfundible olor a marihuana que inundaba toda la finca y penetraba en casa como cuñado al que no se le invita pero aunque política, es familia.

Ese fue un buen prefacio del día a día que nos esperaba con los nuevos vecinos, ese fue mi pensamiento en aquel momento y así ocurrió, y ocurre. Raro es el día que no se escuchan sus típicas voces de choni/cani con ese acento tan característico que los distingue de los demás. Ese acento chungo que otorga largos años de innumerables porros de marihuana y alguna sustancia más. Por cierto, la peor es ella y de largo. Su voz estridente y mal sonante sumado a su carraspera que si no fura porque la he visto, pondría sin problemas en duda su sexualidad.

Con el tiempo he llegado a la conclusión de que sus gritos son en realidad su forma de expresar el descontento, la discrepancia, el simple no estoy de acuerdo que son el sustento de toda pareja. Y así se lo hago entender a la mía con cierto tomo de humor sarcástico; “que no cariño, no te preocupes que sólo están en debatiendo cuestiones varias”. Eso sí, la casa la tienen que estar dejando como un cirio, ya que a cada conversación se le acompaña con el ruido de los enseres del hogar, cuando no es el ruido de algún cristal tipo vidriera. Diría que el arrendatario se lo merece, pero dicha afirmación necesitaría de su explicación correspondiente que no viene al caso. Si los choni/cani dejaron fianza por el alquiler, yo diría que la han perdido.

Pero todo ello, para mi, es perfectamente soportable; sus charlas, su forma de quitarse el estrés a la japonesa, pero lo que me está sacando de quicio son sus horas de irse a dormir. Por alguna razón que supongo ha de estar en ellos, los choni/cani, su volumen a la hora de hablar es extremadamente alto aunque alrededor no se escuche ni el zumbido de una mosca. Debe de ser algún efecto secundario de las drogas, de la marihuana no, que de esa últimamente sólo se dice bondades. Este misterio así cómo otros quedan por resolver. Las cuestión es que muchas noches llegamos a más de las doce y se les escucha más de lo deseado conversar, en especial ella. Y desgracia cómo ya os dije.

También os dije que no me he molestado en indagar en el fenómeno choni/cani y es un error por mi parte. En la biblia se dice que Dios creó al hombre con barro y a su imagen y semejanza. Bueno, gracias a el gran escritor Isaac Asimov y a su libro La Biblia el Antiguo Testamento he aprendido que la biblia es un libro que hay que saber interpretar por cuestiones que él explica muy bien en su libro, y cuando dice eso de que el hombre fue creado de barro y a imagen y semejanza, yo entiendo que el hombre es maleable. El ser human@ es maleable, el bien y el mal son dos puntos de vista totalmente opuestos que predomina uno sobre el otro en función de quien otorga enseñanza. Y de eso se trata, de enseñanza.

Dudo mucho que el choni/cani nazca siendo tal; no nace con gusto por las drogas, ni con el acento característico, siquiera es una elección. Es algo que se aprende y lo que se aprende es porque ha de ser enseñado. En fin, tema de indagación aunque está claro que no tendré que realizar largos desplazamientos.
P.D. No puedo acabar sin mencionar su gusto por la ropa. Esos chándales fluorescente no tienen desperdicio.

¡Jódete Flanders!

Autor: Patrick

Me gusta las buenas películas; que cada vez hay menos, el deporte; lo practico asiduamente, sobre todo los programas de Les Mills, y claro, escribir en mi blog.

1 comentario en “Mis vecinos los choni y cani

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