La infanta Cristina imputada por el caso Nóos

justiciaCuando empezaba a perder toda esperanza los acontecimientos dan un giro como buen cocinero gira su tortilla, la infanta Cristina, la hija del Rey, es imputada en el caso Nóos sumándose a su marido. Que para eso son buenos cristianos y han de estar juntos en lo bueno y en lo malo, en la salud y la pobreza y por que no, en el banquillo de los imputados, hasta que la muerte los separe y esto lo prometieron ellos de buena gana, nada nuevo. Así lo ha decidido el juez Castro (con un par, que si no lo digo reviento) quien tomará declaración el próximo día 27 de abril, sábado, a la infanta y, nunca olvidemos esto, ciudadana Cristina de Borbón y Grecia.

El juez Castro en un arrebato de valentía con el 80% de sus compañeros a su favor y del 95% de la ciudadanía, a dado el paso que nadie se esperaba. Pero no lo ha hecho a la ligera ya que al igual que la imputación a Urdangarín que fue posterior a la de Torres, ha hecho lo mismo con la infanta, y ha dejado que sea la prensa la que airee los trapos sucios para así ir concienciando a la opinión pública de la imputación a la infanta.

Aún así, la fiscalía considera que la infanta no debería de declarar como imputada, incluso se ha apresurado a presentar escrito de apelación, que de buena gestión el juez Castro se ha apresurado a desestimar. Sí o sí, la infanta descenderá por la rampa de los juzgados de Palma, la misma que realizan todos los imputados, la misma que Torres y Urdangarín realizan los sábados que vistan la isla.

¿Que le ocurrirá al juez Castro? ¿Saldrá impune de semejante osadía? ¿Cual será el fallo para dejar la infanta impune? ¿Se unirá el juez Castro al exilio junto a Garzón? Está claro que no seremos nosotros los que vean a una infanta entre rejas, ni siquiera condenada por un tribunal. Aunque existieran pruebas más que claras surgiría algún acontecimiento por el cual se escaparía de toda culpa. Al igual que ocurriera en Francia, la única manera de que nuestros ojos vieran a una infanta condenada, sería tomando el poder como lo hicieran antaño los Franceses, y eso, tampoco lo verán nuestros ojos.

Al juez Castro le espera una larga lucha y esa lucha no pasa precisamente por ejercer sus obligaciones, sino más bien de protegerse ante el más que probable acoso que se le viene encima. Le deseo de corazón toda la suerte y fuerza del mundo para que pueda sevar a buen puerto la empresa en la que se ha embarcado, ya que de tormentas no carecerá.

Autor: Patrick

Me gusta las buenas películas; que cada vez hay menos, el deporte; lo practico asiduamente, sobre todo los programas de Les Mills, y claro, escribir en mi blog.

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